-Capítulo 3: Lección -
Pasaba el día y Lara iba conociendo mejor a los chicos, pero llegó la hora de comer, la hora favorita de Dientes.
Dientes: ¡vamos todos a comer! ¡a comer! ¡a comer! Comer comer comer...
Eva: cállate Dientes, ya sabemos que vamos a comer, no es nada nuevo.
Pat: pero puede ser que para Lara sí sea una cosa nueva...¿o no? Jejeje
Eva: ahí sí tienes razón...pero no es razón para que Dientes se ponga siempre así...
Angy: pero si tú ya sabes cómo es Dientes...siempre pensando en comer, ¡no podrás terminar con su ira!
Los chicos llegaron a la entrada de la cafetería, donde todos los pacientes comían a unas ciertas horas. La sala era bastante grande, pero se dividía en dos secciones, una para los pacientes peligrosos y otra para los pacientes no peligrosos.
Eva: Pat, Angy, luego nos vemos...Lara, tú te vienes con Dientes y conmigo...
Lara se miró el brazo, estaba marcada como una paciente peligrosa.
Lara: vaya...no pensé que pudiese ser tan peligrosa...
Eva: sí,bueno...aquí todos estamos marcados, si somos pacientes peligrosos, ya puedes asustarte, le gustarás más a los doctores, siempre somos pacientes más interesantes para ellos.
Lara: ¿por qué razón?...parecemos ratas de laboratorio o algo así...y Antonio se porta bien conmigo...
Dientes: ¡eso es porque te ha tocado el mejor de todos! Es una leyenda viva...o algo así...o exagerando claro...es solo muy bueno...
Lara: pensaba que su trabajo era el portarse bien con los pacientes para que se curaran con más facilidad...
Eva: no, que va...eso es lo que parece, siempre acaban siendo unos cabrones...pero no te preocupes por Antonio, es buena gente.
Estos tres se sentaron en una mesa después de haber cogido una bandeja de comida. Mientras comían, mantenían una conversación.
Eva: es difícil convivir entre todos aquí, todos estamos locos, a todos nos pasa algo...sobre todo si eres un paciente peligroso...nunca sabes cuando puedes perder la cabeza y hacerle daño a un amigo...
Dientes: pero aún así...¡bien sabes que te siguen tratando igual!
Eva apartó la mirada y siguió comiendo. Lara no sabía lo que había pasado por allí con Eva y compañía, pero estaba segura de que algún día se enteraría.
Dientes: ¿sabes?...es difícil hacer amistades si eres un paciente peligroso...nadie se suele acercar a nadie...pero nosotros hacemos una excepción...no queremos estar aquí para toda la vida...hmmm...¿Lara?
Lara tenía la mirada algo perdida, como si le doliese la cabeza.
Dientes: ¿estás bien?...
Lara: si, si...no te preocupes...ya se pasará...ya se pasará...
Dientes se encogió de hombros y siguió comiendo.
Todos parecía ir bien hasta que llegó la hora del postre. Dientes salió corriendo para pillar los mejores postres. Eva y Lara se quedaron en la misma mesa solas. En ese momento, a Lara le empezó a doler la cabeza de nuevo, lo que hizo que cogiera la cuchara con violencia. Eva levantó un poco la mirada para ver lo que le pasaba, pero, sin dar tiempo apenas a reaccionar, Lara le saltó encima con la cuchara, con intención de hacerle daño. Eva, que se veía venir lo que iba a pasar, cogió el cuchillo y se tiró al suelo, para esquivar el ataque de Lara, pero Lara seguía insistiendo. Eva se lanzó contra Lara antes de que ella pudiese volver a atacar, la tiró al suelo y le clavó el cuchillo en la mano en la que llevaba la cuchara. Eva agarró con violencia el cuello de Lara intentando asfixiarla, las dos estaban fuera de sí, pero los guardias de seguridad se acercaron rápidamente para parar lo que estaban haciendo.
Electrificaron a Eva y a Lara y se las llevaron fuera de la cafetería. Dientes, que lo había visto todo, se quedó con la boca abierta y se le cayó la cuchara al suelo.
Doctor: ¡¿qué demonios habéis hecho?!
Las dos chicas ni abrieron la boca.
Doctor: ya veo...creo que necesitaréis más medicamentos de lo normal...como castigo estaréis drogadas todo el día y encerradas en una habitación pequeña...separadas, por supuesto...así aprenderéis un poco...
Eva levantó la cabeza, enfadada, y se levantó de la silla de golpe.
Eva: ¡gilipollas! ¡con eso no conseguirás nada!...¡¿no te das cuenta que no es culpa nuestra?!...¡estamos locas!...¡no podemos evitarlo!
El doctor hizo un gesto y los guardias cogieron a Eva y Lara y se las llevaron, aunque el doctor añadió unas últimas palabras.
Doctor: dadle a Eva lo que se merece.
A Eva le entró un pánico enorme, y no pudo evitar soltar gritos desesperados que se escucharon por todo el Hospital.

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