miércoles, 21 de diciembre de 2011

Madness Story - Capítulo 1

-Capítulo 1: Dime quién soy-

Lara había llegado al  Hospital Psiquiátrico de la ciudad, la entraban junto a dos médicos, aún tenían algunas preguntas que hacerle antes de analizarla psicológicamente.

Doctor de guardia: hmmm...una chiquilla nueva, últimamente parecía que iba todo mejor...pero en fin, que se le va a hacer, adelante.

Siguieron avanzando hasta llegar a un lugar donde había un guardia de seguridad.

Guardia: ¿hmm?...¿de dónde habeís sacado a ésta chavala?

Doctor acompañante: una mujer llamó para que la recogieramos, pero no parece que fuese su madre, parece que se la encontró sola.

Guardia: ya veo...ahora tendremos más papeleo...ya que la chica no viene acompañada por ningún familiar...

Doctor acompañante: ya...claro, pero no podemos hacer otra cosa...es lo que nos ha tocado...

Lara levantó la cabeza y se dispuso a decir algo, aunque en realidad no le salió la voz del cuerpo, no parecía muy feliz.

Guardia: pobre chiquilla...no le sale ni la voz del cuerpo...es mejor que le asignemos uno de nuestros doctores...en fin...a ver que podemos hacer...voy a ver que doctor se ocupará de ella.

Mientras esperaban se sentaron en unos asientos de la sala de espera, esperando a que algún doctor se quisiera ocupar de ella. De pronto, apareció por la puerta el doctor Antonio Sánchez Geduld, mas conocido por allí como el Dr. Paciencia, debido a la paciencia infinita que tenía con todos los pacientes. Se acercó a Lara para verla mejor.

Dr.Sánchez: hola amiga...¿cuál es tu nombre?...¿cómo te llamas?...

Lara, que estaba mirando hacia abajo un poco deprimida, levantó la cabeza para mirar al doctor.

Lara: ...me...me llamo Lara...con que sepa eso le basta,no necesita saber nada más sobre mí...

El doctor le tocó la cabeza con la mano y le miró con cara de confianza.

Dr.Sánchez: ey...puedes confiar en mí...voy a intentar ayudarte en todo lo que pueda por lo que...ayúdame tú también en lo que puedas...¿vale?...necesito saber un poco más sobre tí.

Le miró con una sonrisa y también volvió la cabeza para avisar a los doctores acompañantes, que podían volver a su trabajo. El doctor invitó a Lara a levantarse, para llevarla a su despacho, donde tenía todo lo que un psicólogo puede tener, desde un escritorio, hasta un sillón para el paciente. El doctor y Lara entraron en el despacho, quitándose el doctor su bata blanca, para sentirse más comodo mientras le hacía unas preguntas a Lara.

Dr.Sánchez: siéntate...no te cortes...

Lara seguía sin sentarse, mirando de pie toda la sala en la que se encontraba.

Dr.Sánchez: vamos, que no te de vergüenza, siéntete como en casa.

Lara le miró y se dispuso a responder.

Lara: no...en realidad no quiero sentirme como en casa...es...desagradable...

El doctor le miró con buena cara, esperando que todo fuera bien, sin complicaciones.

Dr.Sánchez: cuéntame que es lo que pasó con tu casa...o con tus padres...no te preocupes, puedes confiar en mí, te lo aseguro.

Lara se sentó al fin en uno de los sillones que tenía el doctor en la habitación, y se dispuso a hablar con él tranquilamente.

Lara: ¿sabe lo que pasó Doctor?...la casa de la calle de al lado...salió ardiendo...y yo, salí corriendo...

Dr.Sánchez: puedes llamarme Antonio si quieres...no tienes por qué tratarme de “usted” si no quieres, no te sientas forzada a hablar como no quieres, simplemente, libérate...pero, ¿qué pasó?...¿por qué huístes?...

Lara: hmm...de acuerdo...Antonio...yo...provoqué el incendio...yo...maté a mis padres...

Antonio: ya veo...¿por qué lo...

Lara le cortó mientras hablaba porque se levantó de golpe del sillón, sin que el doctor se lo esperara. Dio un golpe en el escritorio con las dos manos y miró hacia otro lado.

Lara: NO...YO...no lo hice...lo hizo ELLA...¡la maldita del espejo!

Antonio: no te pongas nerviosa...aquí solo estamos tú y yo, no tienes por qué alarmarte de estas maneras...dime...¿quién es ella?...la del espejo...

Lara: ¡ME PERSIGUE!...está en todos lados...

Lara empezó a dar vueltas en círculo dentro de la sala mientras pensaba lo que iba a decir.

Lara: antes solo estaba en los espejos...¡pero ahora me parece verla en todos sitios!

Lara se dio cuenta del espejo que tenía el doctor en su despacho, se acercó al espejo y se quedó mirando durante unos segundos y luego, le pegó un puñetazo al espejo, el cuál salió roto en pedazos , cayendo al suelo los trozos del mismo. Lara se tiró al suelo, cogió uno de los trozos sin preocuparle, su mano empezó a sangrar, pero ella seguía con lo suyo. Empezó a golpear los otros trozos con el que ella tenía en mano, como una posesa. Antonio se levantó rápidamente para pararla y evitar que se hiciera más daño a sí misma.

Antonio: para chica, ¡para ya!

Algún guardia que estaba fuera la escuchó y entró alarmado. Paró a Lara y la separó de los cristales. Antonio le inyectó a Lara un calmante.

Guardia: vaya...no veía a una así de mal desde hacía mucho tiempo...

Antonio miró al guardia con cara de preocupación.

Antonio: parecía...una chica normal...hablaba correctamente y todo...la vida puede dar muchas sorpresas...si que es verdad...

Guardia: hoy en día no te puedes fiar de nadie...*sigh *

Antonio: creo que será mejor que la dejemos tranquila por hoy...deberíamos cambiarle de ropa y meterla en una sala acolchada...no quiero que se dañe a sí misma.

Guardia: ¡lo que usted diga doctor!

El doctor se puso a recoger los cristales del suelo mientras llegaban los de limpieza. Mientras tanto, unas enfermeras le curaron las manos a Lara y se las bendaron.

Enfermera: hay que ver...lo que te puedes encontrar por aquí...es verdad que debes tener una mente fuerte para no acabar loca...

Lara giró su cabeza y le miró con cara de tristeza.

Lara: créame...nunca quise acabar así...siempre quise ser alguien mas “normal”...como dicen por ahí...

Enfermera: pareces buena persona y todo...*sigh *  odio ver a la gente así...es todo una pena...en fin...así es la vida...

Después de que fuera curada, le cambiaron de ropa y le pusieron una camisa de fuerza, para dejarla en una sala acolchada durante un tiempo. El guardia la dejó en el suelo con cuidado, para que no se pusiese nerviosa. En cuánto la dejó, cerraron la puerta, y otro guardia, se puso de vigilante delante de la puerta. La chica, medio adormilada por el calmante, empezó a decir cosas sin pensar.

Lara: ...tampoco hacía falta encerrarme en este sitio...¡ESTÁIS LOCOS!...¡TODOS LO ESTÁIS!...

El guardia de la entrada pasaba de lo que decía la chica, parecía que estaba acostumbrado a esas cosas. Aunque no pudo evitar darse la vuelta para verla y decirle unas cosas.

G.Seguridad: chica...¡cállate!, no sabes ni lo que dices...¡duérmete un poco y calla!...

El guardia de seguridad no se había dado cuenta de que la chica ya se había dormido, aunque parecñia que era algo incómodo dormir dentro de una sala de ese tipo, aunque fuese acolchada por todos lados.

G.Seguridad: vaya...bueno...menos guerra me dará a mí...

Pasadas unas horas, ya por la mañana, Lara se despertó, y lo primero que vio fue, que abrían su sala.
Era el doctor Antonio, y llevaba unos papeles y unas pastillas en sus manos. El doctor se acercó a Lara y se agachó para hablar con ella.

Antonio: ¡buenos días!...te traigo...¡tus pastillas!...se que no conozco muy bien lo que te pasa por ahora...debo profundizar más pero...con estas pastillas tu mente estará algo mas relajada...evitara que...la chica del espejo esa...venga a verte durante unas horas.
Lara: ...dejemos de llamarla la chica del espejo...es capaz de aparecer en casi todos lados ya...

Antonio: bueno...tu fuístes la que lo dijistes...y destrozastes el espejo de mi despacho...¿te acuerdas?

Lara: ...lo recuerdo vagamente...solo quiero quitarme esta camisa de fuerza...estoy cansada de estar atada...

Antonio: no te preocupes...puedo desatarla mientras tomes tus pastillas,¿vale?...aunque tengo una mala noticia...debo dejarte en esta sala con esa camisa unos dias...hasta que...tengamos una habitación para tí...¡con cama y todo!

Lara: que detalle...

Antonio: de acuerdo...nos vemos mas tarde...creo que hoy volveré para tu sesión diaria, quiero que me cuentes mas cosas, si recuerdas algo más, claro...quiero que el asunto quede cerrado...y después de eso...intentaré curarte...

Lara: ...agradezco lo que estáis haciendo por mí...después de todo...bah, no importa, puedes ir a hacer tu trabajo, seguro que estarás ocupado...

El doctor salió de la sala y Lara se quedó sola dentro, junto con una cajita con las pastillas que debía tomarse. Se tomó una sin rechistar, y pasado un rato, empezó a hablar sola.

Lara: voy a acabar contigo...maldito fantasma...quieres asustarme pero ya no lo conseguirás más...no huiré más de tí...estás atrapado...

Pegó un golpe al aire y poco después, pareciendo que había hecho las “paces” con ese “amigo invisible”, se puso a tomar un té imaginario.

Lara: ¿quién quiere un poco de té? ¡Yo lo prefiero con leche!...me gusta más...ya veo que no tengo muchos invitados pero...intentaré ser amable con los pocos que tengo...

Sin que Lara se diera cuenta, el doctor estaba tomando apuntes sobre su comportamiento en una libreta.

Antonio: impresionante...cree que está tomando el té con amigos...parece que tiene mucha imaginación...o simplemente tiene alucinaciones, pero aún así...hmmm...parece que lo que quieres es evadir la realidad en la que se encuentra para hacer algo mas “bonito” o “divertido”...parece que su mente se autodefiende y todo...mientras se comporte solo así...no habrá muchas complicaciones...esto me recuerda un poco a “Alicia en el País de las Maravillas”...es un libro bastante interesante...

El guardia de seguridad que vigilaba a Lara estaba junto al doctor,escuchando todo lo que estaba diciendo en voz baja mientras lo apuntaba en su libreta.

G.Seguridad: increíble...Alicia...creo que la podemos llamar Alicia...será divertido,¿verdad, Dr.Paciencia?

Antonio: je...deja de llamarme así...aunque es bueno saber que me clasificáis como un hombre paciente...Alicia...le pega...de algún modo...no está mal...veamos lo que puedo avanzar con ella y sus problemas...

G.Seguridad: je...seguro que lo consigue doctor...cuando se empeña en algo...¡es capaz de conseguirlo! Le deseo buena suerte, como siempre.

Antonio: y yo a tí Alex...y yo a tí...

El doctor se alejó dispuesto a volver a su despacho, dejando detrás a Alex y la sala donde se encontraba Lara.

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